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La trufa y la dieta mediterránea

Aunque en la Grecia y Roma clásicas las trufas fueron manjares muy apreciados y en 1564 Ciccarelli, publicó en Pavía su libro Opusculum de Tuberibus, quien dio entidad literaria y científica a la trufa fue Brillat-Savarin en 1826 dentro de su tratado sobre la Fisiología del Gusto:

    “El origen de la trufa es desconocido: se la encuentra; pero no se sabe cómo nace ni cómo vegeta. Los hombres más hábiles se han ocupado de ello: se creyó conocer las semillas; y se prometió que se sembraría a voluntad ¡Esfuerzos inútiles! ¡Promesas ilusorias! Nunca la plantación ha sido seguida por la cosecha y ello, acaso, no sea una gran desgracia; porque como el precio de las trufas depende un tanto del capricho, acaso se las estimaría en menos si se las encontrara en mayor cantidad y más baratas. En una palabra: la trufa es el diamante de la cocina”.

 La Trufa y la dieta mediterránea

Y  ¿a qué se debe su pertenencia al grupo de los productos de la Dieta Mediterránea?

Sus propiedades alimenticias son saludables, semejantes a los productos micológicos, siendo  alimentos ligeros con mucha agua: DEPURATIVOS.  Pocas grasas y todas: SALUDABLES de forma integral. Pocos hidratos de carbono, pero  ricas en Potasio Fósforo, Silicio y Selenio. La gleba tiene Cinc, y el peridio, Cobre y Hierro.

 

Su “CAZA” requiere:

Caminar/ Ejercicio físico; Diálogo; Convivencia; Alegría y Optimismo; Trasmisión de varias generaciones de conocimiento familiar: abuelos, padres, hijos, promoviendo  Sostenibilidad  y  Medio Ambiente saludable.

 

En cuanto a su valor nutricional, los últimos estudios valoran muy positivamente las cualidades dietéticas de las turmas (Terfezia claveryi). Se trata de un alimento completo y muy equilibrado por su contenido proteico, fibra y ácidos grasos insaturados como el linolénico, y por su capacidad antioxidante; aunque el monagrillo (Picoa lefebvrei) posee más propiedades antioxidantes que las turmas, y supera, incluso, el contenido del vino tinto.

Unas simples tostadas de pan con trufa y aceite de oliva virgen, una crema trufada de calabaza, unos huevos escalfados con trufa rallada, son algunas de las recetas en las cuales la trufa negra de SORIA se convierte en condimento de aroma y sabor y aporta su particular personalidad.

 

Dr. Juan Manuel Ruiz Liso.
Fundación Científica Caja Rural de Soria

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